Ha ocurrido en Japón, donde un zoo del norte del país ha decidido sacrificar a 57 monos mediante inyección letal después de descubrir que parte de sus genes eran de “especies invasoras”.

El zoo en cuestión es el Takagoyama Nature Zoo, donde se descubrió que un tercio de los macacos japoneses (Macaca fuscata) que vivían en las instalaciones tenían genes de Macaca mulatta, otra especie de macaco comúnmente encontrada en Afganistán, norte de la India y China meridional. Esta especie tiene la entrada prohibida al Japón por tratarse de una especie no-local y dichos macacos son considerados individuos de una especie invasora.

Se cree que algunos monos del zoo escaparon, no se sabe cuándo ni cómo, y se aparearon con macacos salvajes antes de volver al recinto, empezando así una generación de monos con genética mixta. Al descubrirlo, el zoo decidió matar a todos los individuos de las nuevas generaciones bajo el argumento de “poder proteger al zoo de la influencia exterior“.

Muchos japoneses e internautas alrededor del mundo se han mostrado indignados al leer la decisión – y con razón. Se argumenta que una de las posibles soluciones hubiera podido ser enviarlos fuera del país o moverlos a otro recinto, pero matarlos nunca debería haber sido una opción.

¿Es una vida menos importante que preservar la “pureza” de una especie? ¿A dónde vamos a ir a parar?

Fuentes: Mashable.com, Gizmodo.com