¿Por qué, de vez en cuando, vemos que los animales olisquean, mordisquean y hasta se comen sus heces? La verdad es que nosotros nos lo habíamos preguntado en alguna que otra ocasión, pero no pensábamos que fuese suficientemente interesante como para redactar un artículo sobre ello.

Gracias a Seeker ahora sabemos la verdad: hay una multitud de razones, y por cierto bastante lógicas, por las cuales algunos animales (perros, conejos, liebres, monos, escarabajos peloteros…) se comen sus heces ocasionalmente.

Sobretodo en el caso de los roedores, comer excrementos se debe a un comportamiento basado en un instinto de supervivencia. El por qué es bien simple: la absorción de comida en estos animales tiene lugar en el intestino grueso y en esta última fase no todo los nutrientes son absorbidos. Una gran cantidad de nutrientes son expulsados en las heces – así pues, al comérselas los animales se aseguran de poder aprovechar una mayor parte de los nutrientes del alimento previamente ingerido. En adición a los roedores, fijémonos también en el caso del escarabajo pelotero, que acumula heces para ingerirlas por la misma razón y, además, utiliza las bolas de restos como nido para sus hijos, asegurando de esta forma que a sus hijos no les falte alimento.

Aunque menos frecuentemente, también los perros y los monos comen heces. En algunas ocasiones hemos visto a las crías comerse las heces de la madre sin motivo aparente, pero la razón tiene mucho sentido. Con esto, los animales se aseguran de introducir en su cuerpo bacterias digestivas que aún no habitan en su sistema, de esta manera es posible la digestión y se mejora el funcionamiento del tracto digestivo en general.

Desde luego las razones tienen mucha lógica y a nosotros todo esto nos ha parecido interesantísimo. ¡Esperamos que a vosotros también!

Fuente: Seeker.com