Un regalo de Navidad para los que sueñan con un mundo libre de sufrimiento animal: hace pocos días que el Ayuntamiento de Barcelona ha decidido no construir un nuevo delfinario en el zoo de la capital catalana.

Gracias a un acuerdo entre el ejecutivo municipal, Barcelona en Comú y el PSC, y con el inmenso apoyo de ERC y la CUP, se ha decidido no continuar adelante con el plan que pretendía construir un nuevo delfinario ya que, según anuncian, no tenía sentido dados los nuevos planes que el Ayuntamiento tiene para el zoo. Una gran decisión teniendo en cuenta el tremendo estrés que sufren estos animales en un espacio tan reducido y rodeados de tanto ruido y gritos – algo especialmente crítico para animales como los delfines, que destacan por tener un sistema auditivo muy desarrollado.

¿Qué pasará, pues, con los delfines que habitan ahora en el zoo? Los cuatro delfines adultos, llamados Anak, Azul, Tumay y Nuik, serán trasladados a un Santuario en el que puedan disfrutar de una vida más feliz y libre – uno de los destinos posibles podría ser el Santuario para cetáceos en Lipsi, Grecia. Lo mismo ocurrirá con los dos delfines jóvenes originarios de Barcelona que previamente fueron trasladados al Oceanográfico de Valencia, Kuni y Leia.

Míriam Martínez, veterinaria miembro de la FAADA – Fundación para la Adopción, Apadrinamiento y Defensa de los Animales – lo explica claramente: “los delfines necesitan nadar grandes distancias, relacionarse con el entorno, socializarse con su grupo original… y aquí sólo tienen agua y cemento. Un gran primer paso para que el zoo de Barcelona deje de exhibir algunas especies como si fueran objetos o decoración, y se centre en potenciar el ámbito pedagógico y la protección de especies locales.

Fuentes: Animalados, LaVanguardia