La semana pasada, dentro del marco de programas y proyectos estratégicos de la OMS, se celebró el Día Mundial del Paludismo 2016, con el lema “Acabemos con el paludismo para siempre”.

La Malaria o Paludismo es una enfermedad infecciosa producida por el parásito Plasmodium, es endémica en muchas zonas del planeta (América Central y del Sur, República Dominicana, Haití, África y algunas zonas de Asia) y se caracteriza por dañar a los glóbulos rojos, impidiendo que estos puedan hacer bien su función. En el ser humano esto es causado por varias especies de parásitos, entre las que encontramos al Plasmodium falciparum denominado así por la forma de hoz que toman los hematíes afectos.

Una enfermedad no exclusiva de la especie humana

Esta patología, sin embargo, no es exclusiva de los humanos. En las aves, aunque producidas por otras especies que en principio no afectan al ser humano, la encontramos también. Recientemente, el investigador Alfonso Marzal Reynolds, profesor del Departamento de Zoología de la Universidad de Extremadura y miembro del grupo de investigación Biología Evolutiva y Etología (cuya línea de investigación principal es el estudio de la malaria aviar) publicaba en la revista de divulgación científica Muyinteresante.es que, en base a sus investigaciones, se ha “detectado que la incidencia de esta enfermedad en aves de zonas deforestadas del Amazonas es tres veces mayor que en áreas de bosque conservadas muy próximas”. ¿Existe una relación causa-efecto?

Además, según el mismo grupo de investigación, en un 39% de aves infectadas se han detectado especies como Plasmodium relictum, especie involucrada en la extinción de numerosas especies de aves a nivel global.

Ante este tipo de aseveraciones, es importante reflexionar sobre algunos puntos:

-¿Si la deforestación afecta directamente a la salud de la fauna autóctona, por qué no pensar que también lo puede hacer en la de los humanos? Desgraciadamente, este tipo de cuestiones ecológicas no suelen ponerse de manifiesto, ¡hasta que afectan de pleno a la especie humana!

-¿La tasa de incidencia de infección por Plasmodium en aves es un buen indicador del cambio global? Sin duda, según comenta el profesor. Desgraciadamente, no es necesario estudiar la incidencia de este tipo de enfermedades en aves para predecir “el cambio global que sufre el planeta”. Un indicador, entre otros, que sin duda pone de manifiesto dicho cambio global podría es el nº de hectáreas deforestadas por año en el Amazonas…

Desde Animalia Noticias compartimos el llamamiento del profesor Marzal Reynolds, para la creación de una red de vigilancia epidemiológica en la que se organicen grupos multidisciplinares con objetivo de estudiar las relaciones que se establecen entre ecología, salud animal y salud humana.