La tortuga de las galápagos de nombre Diego, que tiene ya más de 100 años, y su impulso reproductor han salvado a su especie de la extinción.

El número de tortugas de Española, una de las islas Galápagos, seguía bajando drásticamente hasta que llegó Diego. La especie de tortugas viviendo en Española, llamada Chelonoidis hoodensis, es exclusiva de la isla y hace tan sólo 50 años los miembros de la especie no superaban los 15 individuos en la región. Por ello, se aprobó una campaña internacional para sacar a Diego de la que había sido su casa hasta la fecha, el zoo de San Diego en los Estados Unidos, y devolverlo a su hábitat natural. Nadie sabía cómo había llegado Diego al zoo – se sospechaba que una expedición podía haberlo cogido de Española alrededor del año 1900.

Una vez tomada la decisión en la década de los 70, se trasladó al macho Diego a una de las regiones de las Galápagos, la isla de Santa Cruz. Tras una corta rehabilitación en un centro de reproducción Diego se comportó como el macho dominante desde el primer momento, aunque el proyecto también contaba con otros dos machos. ¿El resultado de la campaña? 2.000 tortugas nacidas en el centro que fueron trasladadas de inmediato a Española.

Lo más sorprendente de la historia es que los análisis genéticos comprobaron que Diego es el padre del 40 por ciento de las criaturas. Con esto se confirma que 800 de las tortuguitas son hijas de Diego.

La especie ya cuenta pues con más de 2000 individuos y obviamente, aunque el número sigue sin ser el máximo posible a alcanzar y falta un poco más para que se recuperen las cifras de los máximos históricos, la especie ya se encuentra fuera de peligro.

¡Está claro que necesitamos más “Diegos” para cada especie que se encuentre en peligro de extinción!

Fuente: BBC.com