Lamentablemente, las actividades turísticas relacionadas con la explotación de elefantes en Asia siguen en pleno apogeo, a pesar de los muchos esfuerzos y campañas por acabar con el maltrato de elefantes en estos países.

De hecho, dichas actividades han experimentado un crecimiento en popularidad. Debido al dinero que genera el sector, casi todos los negocios basados en tomarse selfies con elefantes, montar elefantes u ofrecer actuaciones de circo con animales tienden a ser cómplices del mencionado maltrato animal: además de ofrecer una atracción que ya se por sí está basada en un abuso a animales, los dueños de los negocios tampoco invierten el dinero necesario en cuidados y limpieza. Todo esto se traduce en miles de elefantes viviendo en condiciones pésimas y siendo maltratados a diario.

Los elefantes que se utilizan en estas actividades son secuestrados cuando son bebés, para que de esta forma puedan ser domesticados y no tan agresivos. El método para lograr que el animal abandone sus instintos salvajes es terrible: se basa en torturas y en no darles suficiente comida hasta que pierden la fuerza y las ganas de vivir. Tiene un nombre, el “phajaan“, que literalmente significa separar al bebé elefante de su espíritu“.

La WAP (World Animal Protection) ha sido la encargada de organizar un estudio con 3000 elefantes de 220 negocios distintos. Los resultados hablan por sí solos, ya que se confirmó que en un 75% de los casos los elefantes vivían en condiciones crueles. Podéis leer los resultados del estudio completo aquí.

Todo lo que hemos leído suena como algo lejano y nos hace sentir muy impotentes ante el tema, pero de hecho sí que podemos actuar para ayudar: ser consciente esta información es esencial, hablad del problema con vuestros amigos y conocidos y consigamos que nadie más sea cómplice de esta tortura.

Fuente: Idausa.com