La mayoría de los españoles conoce lo que es un galgo, esa preciosa y elegante raza de perro que solían criar los nobles españoles y que, lamentablemente y por motivos varios, se ha convertido en una de las razas más maltratadas y olvidadas del planeta.

Actualmente muchos criadores los utilizan para obligarlos a competir en carreras en las que los galgos persiguen a una liebre (en este caso mecánica), dichas competiciones tienen lugar cada año en otoño e invierno. En la competición de galgos más famosa, el ganador incluso recibe la Copa de Su Majestad el Rey, un premio aprobado por el rey de España.

Dejando de lado el terrible hecho de utilizar a perros para hacer carreras, ¿os habéis preguntado qué ocurre cuando un galgo ya no es rápido o no “sirve”? Sí, vuestros peores pensamientos son ciertos. O los matan o los abandonan: más de 100.000 galgos son sacrificados cada año, y los más suertudos acaban abandonados en la carretera. Se han encontrado más de mil galgos abandonados desde el año 2011, que por suerte han sido rescatados por la organización Galgos del Sol. Por otro lado, la Federación Española de Galgos se niega a hacer ningún comentario sobre esto.

Por si todo esto fuese poco, los galgos que están en buen estado para competir viven en terribles condiciones. Los criadores no quieren invertir dinero en su cuidado, y a menudo viven encadenados, encerrados en búnkers y alimentándose sólo de pan (lo justo para que quieran y puedan volver a correr).

Por suerte Galgos del Sol sigue con su misión, promoviendo el bienestar de los galgos a través de las redes sociales y de campañas locales, que incluyen trabajar duro para que los niños de Murcia interioricen el concepto de bienestar animal mientras aprenden cómo cuidar bien a los perros. ¡Seguid con vuestra gran campaña!

Fuente: National Geographic News