No es una práctica muy conocida, ni se difunde a menudo. Pero la realidad es que, actualmente, unos 8.500 animales son asesinados cada año en los entrenamientos militares al ser utilizados como práctica para simular condiciones posibles en un combate.

El entrenamiento se conoce como “entrenamiento de tejidos” y en él los animales son apuñalados, disparados, amputados y quemados antes de morir. Hasta ahora han habido algunos intentos legales de acabar con esta práctica, propuestas que ya fueron llevadas al congreso en 2013 y que ahora vuelven a salir a la luz: en ellas se pretende utilizar métodos alternativos para el tratamiento de heridas en combate.

El argumento que apoya esta propuesta es bien claro: hoy en día existen aparatos médicos que pueden simular piel, músculo y grasa humana, permitiendo entrenar de una manera mucho más efectiva y sin necesidad de torturar a ningún ser vivo. En Alemania ya se aprobó la prohibición de esta práctica en 2013, cuando las bases militares americanas pusieron fin a todo uso de animal vivo en los entrenamientos de acuerdo con la ley de protección animal del país.

Está claro que es tiempo de cambio, estaremos atentos a cómo evoluciona el tema.

Fuente: TheAnimalRescueSite.com