Ya ocurrió en 2003 y el problema se repite. Tras el estreno de la conocidísima película de Walt Disney / Pixar Buscando a Nemo, se incrementó de forma considerable la captura y comercialización de peces payaso a causa de la enorme demanda y de la cantidad de familias que querían tener un pez de esta especie para su acuario doméstico.

Ahora, con Buscando a Dory, la misma amenaza se cierne sobre el pez cirujano regal (Paracanthurus hepatus). De la misma forma que con el pez payaso, la captura de peces marinos tropicales con fines comerciales ha aumentado y está provocando inestabilidad en el ecosistema en el que viven estas especies y en los arrecifes de coral con los que se relacionan. Por si fuera poco muchas poblaciones de peces tropicales, especialmente aquellas viviendo en arrecifes, se encuentran haciéndole frente a otros problemas: el aumento de las temperaturas y cambio en las corrientes oceánicas, la acidificación del agua… ambas consecuencias directas del cambio climático y que también provocan que se reduzca la población de estos peces. Anita Nedoskyo, coordinadora del proyecto Salvar a Nemo que se dedica a evitar la captura de peces tropicales en su hábitat natural para fines comerciales, comenta lo siguiente:

“Muchas personas se enamoraron de los adorables personajes de Buscando a Nemo y decidieron mantenerlos como mascotas, en lugar de entender que el mensaje de la película se basa en la necesidad de mantener a estos peces en el océano, su hábitat natural”

Aunque tampoco sea la mejor solución del mundo, la organización propone aumentar la cría de los peces de acuario en cautividad para evitar su pesca en el medio ambiente natural, ya que un pez que haya sido criado en un acuario va a encontrarse mejor y ser más feliz en él que un pez de arrecife.

Aún así, la solución real sería minimizar el hecho de que tener peces tropicales como mascotas sea una moda. ¿Qué opináis?

Fuente: LaVanguardia