Nos encontramos hoy con un genial sitio web en el que leemos sobre una diseñadora española, Carmen Hijosa, que ha creado una alternativa al cuero animal hecha con fibras de piña. Su nombre es Piñatex y con él se fabrican preciosos (y ecológicos) bolsos, chaquetas, zapatos, etcétera.

El material es una fibra sintética ecológica y biodegradable que supone una alternativa perfecta al cuero de origen animal, con todas sus ventajas y más. Para fabricarlo se utiliza el tallo y la hoja de la planta de la piña, partes que se cortan en distintas capas para procesarlas de forma similar a muchos otros textiles, pudiendo sacar de ella distintas texturas, formas y espesor. El resultado: un material resistente parecido al cuero, sostenible, ecológico, que no requiere de sufrimiento animal ninguno y que puede teñirse de distintos colores a gusto del consumidor. Además, la proporción de material creado por piña es muy buena, ya que para un metro cuadrado se necesitan tan sólo unas 16 piñas.

Cuenta la diseñadora y responsable de la existencia de Piñatex que la idea le vino a la cabeza mientras visitaba las Filipinas, país donde en general le dan muchos usos a dicha fruta más allá del alimenticio. Son particularmente resistentes las hojas de la piña que crece en ese país, de las que puede extraerse mucha celulosa y fibras muy resistentes.

Pasando ahora a las ventajas que supone el uso de este producto a nivel económico, también hay varios puntos a tener en cuenta en este aspecto. En primer lugar, las comunidades de agricultores reciben nuevas fuentes de ingreso ya que se le saca más provecho a la piña – y no sólo se aprovecha su fruto sino también las hojas. En segundo lugar, el coste de producción es mucho más barato dado lo productivo que es el cultivo de la piña. Por si todavía no estamos convencidos, el material utilizado en los productos de Piñatex es biodegradable y pueden utilizarse sus restos como combustible o abono.

En su sitio web aclaran, también, que aparte de ser un producto ecológico es también de producción sostenible, ya que se hace con las hojas sobrantes recolectadas en los ya existentes cultivos de piña y no se ha necesitado de plantaciones adicionales o agua extra. Tampoco se utilizan fertilizantes ni pesticidas en las piñas utilizadas para su desarollo. Como hemos comentado la idea nació en Filipinas, pero actualmente sigue su desarrollo y evolución en Reino Unido y España. ¡Nuestra enhorabuena al equipo de Ananas Anam por esta gran idea!

Fuente: Twenergy, Ananas Anam