Los últimos estudios realizados en España concluyen que un tercio de las especies de ortópteros (chicharras, grillos, saltamontes…) ya han pasado a estar en peligro de extinción.

En concreto, un estudio realizado por la Unión Europea y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) a principios de año mostraba que la destrucción del hábitat es la principal causa del declive en la población de los miembros de dichas especies – siendo los datos recogidos en 2015 y 2016 los más bajos de la historia. En palabras de Juan José Presa, catedrático de Zoología de la Universidad de Murcia, “no sólo es una sensación popular, es algo que percibimos todos los entomólogos que salimos a hacer trabajos de campo y a investigar; el descenso del número de individuos de prácticamente todos los insectos es brutal”.

Entrando más en detalle sobre lo que está destruyendo el hábitat en tiempo récord, parece que una de las causas principales es el uso de determinados insecticidas. Muchos neonicotinoides provocan la muerte inmediata de miles de abejas, que a su vez al morir dejan de polinizar. Por lo tanto, se reduce también el crecimiento de plantas, incluyendo el 30% de las plantas que consumimos. Pensar en la disminución de la población de abejas asusta, sabiendo que aproximadamente el 84% de los cultivos necesitan las abejas para poder propagarse y crecer.

Otra importante causa a tener en cuenta es, cómo no, el cambio climático: los cambios en el clima provocan que los ciclos de floración cambien y se vean afectados por las temperaturas imprevisibles y extremas, ya que dejan de estar sincronizados con el ciclo de vida natural de los insectos.

En el catálogo de especies amenazadas encontramos hasta 90 invertebrados, 35 de ellos insectos – destacando la desaparición progresiva de mariposas en Cataluña, y de libélulas y zapateros en el resto de España.

Fuente: ElPais.com