Imagen: Karina Jones, James Cook University

Un tipo específico de herpes virus está infectando a cada vez más tortugas en la zona de la Gran Barrera de Coral en Australia, y según el diario New Scientist la contaminación puede ser la causa del brote.

Los investigadores de la universidad James Cook en Australia, que se han encargado de estudiar y evaluar la situación hasta ahora, han descubierto que el brote es mucho más agresivo en la zona de Cockle Bay (destino turístico muy popular en la zona). El herpes ha llegado a afectar a aproximadamente la mitad de las tortugas de ese área en concreto, mientras que en otras zonas la población afectada ronda el 10%.

El problema del virus (un herpes específico que infecta a tortugas) es que las criaturas infectadas por él acaban desarrollando fibropapilomatosis, lo que causa que diversos tumores crezcan en el cuerpo de los animales. Es cierto que los tumores en este caso son benignos, pero pueden crecer descontroladamente afectando así al sistema inmune de las tortugas. Según cómo crezcan, también puede dificultar su visión, alimentación y movimiento.

Lo mismo pasó el año pasado en Florida, cuando un número considerable de tortugas de la región tuvo que ser trasladado a un hospital veterinario debido a un brote similar de fibropapilomatosis. En algunos casos, es común que las tortugas desarrollen este virus, aunque de forma asintomática y sin presentar tumores. Parece que la diferencia erradica en el nivel de contaminación del agua: en las zonas más contaminadas – o, lo mismo, en las que reside un mayor número de personas- es donde las tortugas presentan un desarrollo de tumores más elevado.

Así pues, la causa primaria podría ser, casi con toda seguridad, la contaminación de las aguas que debilita y afecta el sistema inmune de las tortugas – por ello actualmente se están llevando a cabo tests de calidad del agua en las regiones de la Gran Barrera de Coral. Con el sistema inmune afectado, el herpes virus que portan las tortugas se expresa y se acentúa en casi todos los casos, acabando en el desarrollo de los mencionados tumores. Otra triste noticia que nos recuerda cómo nuestro estilo de vida puede afectar a la vida del planeta.

Fuentes: The Verge, New Scientist